Sally estaba cansada y se fue a dormir. Y empezó a soñar.
Estaba en un desierto y iba caminando sin parar. Hacía rato que solo veía el mismo paisaje, y pensaba que encontraría un oasis. Pero no fue así. Pensaba que se iba a morir, pero vio una chica beduina que traía un cántaro de agua. Su nombre era Penélope. No sabía su idioma, por lo que Sally empezó a hacer señas. La chica se asustó y escapó corriendo. Sally estaba condenada a la muerte. Y entoces se despertó. Estaba envuelta en un amasijo de pantalones, camisetas y otras prendas de vestir. Estaba en el suelo.